Cómic americano
Grapas, tomos e integrales de cómic americano con terror, ciencia ficción, noir, tiras de prensa y series de autor de Image, Dark Horse o IDW.
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Grapa, tomo o integral: el camino de un cómic americano
Casi todo el cómic americano nace como grapa: un cuaderno delgado y grapado que sale cada mes y hace avanzar la historia a pequeños pasos. Cuando un arco termina, se recopila en un tomo en rústica o en tapa dura, y las etapas largas o ya cerradas acaban reunidas en integrales y ómnibus. Es un modelo muy distinto al del álbum franco-belga, que llega a la librería como un libro terminado, y conviene tenerlo claro antes de comprar:
- Para seguir una serie al día, mes a mes, la grapa.
- Para leer un arco completo de una sentada, el tomo recopilatorio.
- Para tener en la estantería una serie terminada, la integral o el ómnibus, como la edición integral de Locke & Key o el ómnibus de I Hate Fairyland.
El error más común es comprar un número suelto esperando una historia completa: casi nunca lo es.
Marvel y DC, cada uno en su casa
Los superhéroes son el grueso de este cómic, y en castellano los edita Panini. Como cada universo tiene sus colecciones, su orden de lectura y sus puntos de entrada, los separamos: los cómics de Marvel reúnen a Spider-Man, la Patrulla-X o los Vengadores, y en DC Comics mandan Batman, Superman y Wonder Woman.
El cómic americano sin capa
Fuera de los superhéroes hay más de un siglo de historieta estadounidense, y merece mucho la pena asomarse.
Tiras de prensa clásicas
Flash Gordon, Terry y los piratas, The Phantom o Dick Tracy nacieron en los periódicos, por entregas. Las recopilaciones distinguen entre daily strips, las tiras diarias, casi siempre en blanco y negro, y Sunday pages, las páginas dominicales a color. Como son aventuras seriadas, se disfrutan mucho más leídas en orden.
Terror clásico y underground
Los archivos de EC, con Shock SuspenStories o The Haunt of Fear, y los de Steve Ditko, el cocreador de Spider-Man, recuperan el terror de los años cincuenta que acabó provocando el Comics Code, el código con el que la industria se autocensuró durante décadas. En la otra punta está la contracultura: Robert Crumb y su Mr. Natural, los Freak Brothers de Gilbert Shelton y su heredero de los noventa, el Odio de Peter Bagge. Es lectura para mayores, en la línea del cómic y manga para adultos.
Series de autor
Bone, de Jeff Smith, es una aventura de fantasía que funciona igual con chavales que con adultos. Locke & Key, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, mezcla terror y misterio familiar; Gideon Falls, de Jeff Lemire, va por el mismo terreno inquietante, y Ed Brubaker y Sean Phillips firman el noir de Incognito y Reckless. Cuando una de estas series engancha, compensa ir directamente a la integral. Y si buscas historias que caben en un solo libro, más de autor que de serie, pasa por la novela gráfica.
Licencias de cine, televisión y juegos
Power Rangers, Street Fighter o El planeta de los simios también tienen su versión en viñetas. Y si juegas a cartas, la serie Magic lleva al cómic el multiverso de Magic: The Gathering, con planeswalkers como Jace o Vraska.