Modelismo

Miniaturas, pinturas Vallejo y The Army Painter, pinceles, herramientas, peanas y escenografía para montar y pintar tus figuras.

Filtrar

Filtrar

Marca

Marca

Precio

Precio

  • 2,00 € - 4.448,00 €

Edad

Edad

Número de jugadores

Número de jugadores

2621 productos

Modelismo, tal como se entiende en una mesa de juego

Aquí el modelismo no va de trenes ni de maquetas de barcos: va de miniaturas. El soldado de tu ejército de wargame, el dragón que asoma en la partida de rol del viernes o el héroe de plástico gris que viene en la caja de un juego y que te apetece ver en color. Montarlas, pintarlas y verlas sobre la mesa es un hobby en sí mismo, y hay tanta gente que pinta para jugar como gente que juega para tener excusa para pintar.

Las tres patas del hobby

Las miniaturas

Es lo primero que se elige, y casi siempre por flechazo. Las hay de plástico, de resina y de metal, sueltas o en cajas de banda, para jugar o solo para pintar y exponer. En las miniaturas para pintar conviven las tropas de Infinity y los villanos de Batman Miniature Game con los monstruos y la escenografía de Dungeons & Lasers, las criaturas de Epic Encounters o los packs que mejoran juegos de mesa como Cyclades.

Las pinturas

Casi todo se pinta con acrílicas al agua: se diluyen con agua, secan rápido y el pincel se limpia en un vaso. Las pinturas para miniaturas van de la imprimación al barniz, pasando por lavados, metálicos y las pinturas de una sola capa que han hecho el hobby mucho más accesible. Las dos marcas de referencia son Vallejo y The Army Painter.

Pinceles y herramientas

Un alicate de corte, algo para quitar rebabas y un buen pincel de detalle hacen más por tus miniaturas que diez colores nuevos. Eso, junto con paletas húmedas, pinzas, brocas o aerógrafos, está en pinceles y herramientas.

Y una cuarta: peanas y escenografía

La peana es el marco de la miniatura: arena, rocas, matojos o nieve la meten en su mundo y esconden el plástico liso. Y en muchos juegos también se monta la mesa: ruinas y mazmorras de Dungeons & Lasers para rol, los Scenery Expansion Pack de Infinity o los packs de escenografía de Marvel Crisis Protocol, que se pintan como una miniatura más.

Un primer equipo sensato

Para pintar tu primera miniatura no hace falta montar un taller. Con esto vas sobrado:

  • Una o dos miniaturas que te gusten de verdad. Mejor un personaje a pie que un dragón de cuarenta piezas.
  • Alicates de corte y una lima o cuchilla para las líneas de molde.
  • El pegamento que pida el material: cemento de plástico para kits de plástico duro, cianoacrilato para resina y metal.
  • Imprimación, en spray o a pincel.
  • Seis u ocho colores básicos, un lavado oscuro y un metálico.
  • Dos pinceles: uno mediano para los colores de base y otro de punta fina para ojos y remates.

Lo que vas a pintar decide lo que compras

  • Para rol: un personaje y unos cuantos enemigos, así que puedes recrearte en cada uno. Si diriges partidas de juegos de rol, poner sobre la mesa al monstruo final pintado cambia por completo el ambiente de la sesión.
  • Para wargame: muchas miniaturas parecidas que tienen que estar listas para la próxima partida. Aquí mandan la imprimación de color, las pinturas de una capa y el pincel seco. Los sistemas de juego, con sus cajas de inicio, están en wargames.
  • Para tus juegos de mesa: muchos juegos de mesa traen miniaturas de plástico sin pintar. Pintarlas es una forma estupenda de darle una segunda vida a una caja que ya tienes en la estantería.
  • Para exponer: una sola pieza, muchas horas y pinceles finos. Es el terreno de las ediciones exclusivas de evento y de las piezas grandes.

Cuatro tropiezos del que empieza

  1. Pintar sin imprimar. La pintura agarra mal sobre plástico o metal desnudo y salta en cuanto manoseas la figura.
  2. Usar la pintura tal cual sale del bote. Casi siempre conviene diluirla con una gota de agua: dos manos finas cubren mejor que una gruesa y no tapan el detalle.
  3. Comprar diez cajas a la vez. En el hobby lo llaman «la pila de la vergüenza»: miniaturas que esperan años en su caja. Termina una banda pequeña antes de abrir la siguiente.
  4. Olvidarse del barniz. Si la miniatura va a pasar por muchas manos durante las partidas, una capa de barniz mate protege horas de trabajo.

Y cuando la mesa ya tiene miniaturas pintadas, el resto de accesorios de juego (dados, tapetes, fundas u organizadores) hace que las partidas luzcan igual de bien que ellas.