Juegos de mesa deportivos
Juegos de mesa de fútbol, tenis y carreras, con propuestas de destreza, simulación o gestión para jugar en familia o con amigos.
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Simular, apuntar o gestionar
Un juego de mesa deportivo puede llevar el deporte a la mesa de tres maneras muy distintas, y cada una atrae a un tipo de jugador:
- Destreza: gana el pulso, no la cabeza. En PitchCar empujas tu coche, un disco de madera, con un golpe de dedo por un circuito que montas tú; en Set & Match juegas un partido de tenis lanzando la pelota sobre un tapete y contando los puntos como en la tele.
- Simulación con cartas o dados: no hay puntería, hay decisiones. Flamme Rouge recrea el ciclismo con un equipo de dos corredores que se cansan si tiran demasiado, y Heat hace lo mismo con los coches de los años sesenta: si entras en una curva más rápido de la cuenta, el motor se calienta y lo pagas después.
- Gestión: el partido es casi una excusa. En Eleven diriges un club de fútbol entero, con fichajes, cuerpo técnico, estadio y tácticas.
Carreras: la pista más concurrida
Las carreras dominan los juegos de mesa deportivos porque se entienden al instante: gana quien llega antes. PitchCar y su versión Mini crecen con expansiones de curvas, rectas y cruces para montar circuitos cada vez más largos; Flamme Rouge suma equipos con Peloton, y Heat añade lluvia y terreno inestable. Para apostar en lugar de correr, Long Shot convierte una carrera de caballos en un juego de dados y apuntes. Con los más pequeños funciona Monza, una carrera en la que se avanza con dados de colores, y tienes otras propuestas de su edad en los juegos para niños desde 5 años.
Fútbol, raqueta y otros campos
El fútbol tiene juego para cada aficionado: Los Futbolísimos para los lectores jóvenes de la saga, Campeones Oliver y Benji en cartas para los nostálgicos del anime y Eleven para quien sueña con sentarse en el palco. También hay pádel, baloncesto y hasta quidditch. Los de destreza se explican en un minuto y enganchan a cualquier edad, así que salen a menudo como juegos para jugar en familia; Eleven y Heat, en cambio, tienen modos para un jugador y encajan entre los juegos de mesa en solitario.