Juegos de mesa de guerra
Juegos bélicos de tablero con cartas, bloques, hexágonos y mazos, desde Undaunted o Warfighter hasta Twilight Struggle y Memoir '44.
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Una batalla real, decidida en tu mesa
Un juego de mesa de guerra pone en tus manos un conflicto con sus problemas de verdad: el terreno, el abastecimiento, la moral de las tropas y lo poco que sabes del enemigo. Bien diseñado, te explica por qué una batalla se ganó como se ganó y te deja comprobar si tú lo habrías hecho mejor. Los hay de una hora y de un fin de semana, de dos bandos o por equipos, y la mayoría no necesita ni una sola miniatura: con fichas de cartón, bloques de madera y cartas basta.
Cinco sistemas para mover un ejército
- Cartas de mando: el mapa se divide en flanco izquierdo, centro y flanco derecho, y solo puedes dar órdenes donde te deja la carta que juegas. Memoir '44, en la Segunda Guerra Mundial, y la serie Commands & Colors, de la Antigüedad a las guerras napoleónicas, son la puerta de entrada habitual a los juegos bélicos.
- Bloques: cada unidad es un bloque de madera de pie, con su fuerza mirando hacia ti. El rival ve que hay tropas, pero no cuántas ni de qué tipo. Hammer of the Scots, sobre las guerras de independencia escocesas, es el ejemplo clásico.
- Cartas que mueven la partida: cada carta sirve para mover tropas o para desencadenar un acontecimiento histórico, y a veces te toca jugar uno que beneficia al contrario. Twilight Struggle, sobre la Guerra Fría, y Senderos de Gloria, sobre la Primera Guerra Mundial, son las referencias.
- Hexágonos y fichas: el formato de toda la vida, con un mapa en casillas hexagonales y cientos de fichas. Combat Commander lo usa a escala de pelotón y sin dados, porque son las propias cartas las que deciden cada tirada.
- Mazos y bolsas: en Undaunted tu mazo es tu pelotón y cada baja te quita una carta; en War Chest sacas de una bolsa las unidades que podrás mover. Partidas cortas y muy tensas, ideales como juegos para dos jugadores que no exigen una tarde entera.
Escaramuzas y misiones en solitario
No todo son generales moviendo divisiones. En Warfighter diriges a un puñado de soldados en una misión concreta, con un mazo de acciones y un montón de expansiones que suman ejércitos y batallas como Bastogne o Saint-Lô. D-Day Dice cambia el mapa por dados para cruzar una playa bajo el fuego, y en Sniper Elite un jugador es un francotirador escondido y el resto lo busca. Buena parte de este estilo, junto con B-17 Flying Fortress Leader o Fleet Commander: Nimitz, se juega sin rival humano; hay muchos más en los juegos de mesa en solitario.
Historia de España sobre el tablero
Hay mucho juego bélico hecho aquí y sobre nuestra historia. Hispania recrea la conquista romana de la península y se juega en cooperativo o en solitario; 1212: Las Navas de Tolosa y Santa Cruz 1797 llevan a la mesa batallas concretas; Commands & Colors tiene una expansión dedicada al ejército español en la Guerra de la Independencia, y la revista Alea suele traer un juego completo encartado. Para la Antigüedad, el sistema ONUS! crece ejército a ejército: Roma, Cartago, Esparta, celtas, partos…
Cuatro palabras del reglamento
- Escenario: la batalla concreta que se juega, con su despliegue inicial y sus condiciones de victoria.
- Zona de control: las casillas de alrededor de una unidad, que frenan o detienen al enemigo que entra en ellas.
- Tabla de resultados de combate: cruza la fuerza de cada bando con una tirada y dice quién retrocede o pierde unidades.
- Niebla de guerra: todo lo que no sabes del enemigo, desde su fuerza real hasta los refuerzos que le quedan por llegar.
¿Prefieres mover tropas montadas y pintadas por ti? Los juegos de batallas con miniaturas como Star Wars: Legion o Infinity tienen su propia sección. Y si te tira más la conquista sin fechas ni uniformes, mira los juegos de estrategia.