Juegos de mesa para niños a partir de 9 años
Carcassonne Big Box, Club A y otros juegos de cartas, estrategia, deducción y aventura para niños de 9 años y partidas en familia.
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Nueve años: ya organiza sus propias partidas
A los 9 años muchos niños leen un reglamento sencillo por su cuenta, se lo explican a sus amigos y discuten las reglas con argumentos. Tienen paciencia para partidas de unos cuarenta y cinco minutos, les encanta coleccionar y llevar la cuenta de los puntos, y exigen que todo sea justo. Para un adulto, es la edad en la que se puede jugar con ellos de igual a igual, sin adaptar nada.
Un detalle práctico: pocas cajas marcan exactamente 9 años, porque las editoriales suelen saltar de 8+ a 10+. Así que, en la práctica, lo que mejor le va son los juegos de 8 que ya domina y algunos de 10 a los que llega con un poco de ayuda.
Pequeño glosario para jugar a los 9
Estas son las palabras que empiezan a aparecer en sus partidas, y los juegos que mejor las enseñan:
- Farol. Hacer creer que tienes algo que no tienes. En The Lie todas las cartas mienten, y en Celestia, a bordo de una aeronave, hay que decidir en cada viaje si confías en el capitán o te bajas con lo que llevas.
- Tentar a la suerte. Seguir arriesgando para ganar más o plantarse a tiempo. Galaxolote, de HABA, gira en torno a esa duda: destapar otra carta o parar antes del aterrizaje forzoso.
- Deducción. Llegar a una conclusión cruzando pistas. Los casos de The Key, de HABA, piden relacionar horas, números y sospechosos, y son un buen paso previo a los juegos de misterio más largos.
- Duelo. Un juego para dos en el que cada movimiento responde al del rival. Mindbug, diseñado por el creador de Magic, permite incluso robar las criaturas del contrario; el shogi, el ajedrez japonés, es la versión clásica.
- Colección. Juntar series de cartas para puntuar. Pegatinas convierte esa afición tan de esta edad en el objetivo del juego.
Cuando juega con amigos
Las tardes de juego entre amigos de su edad funcionan mejor si el juego cumple tres condiciones: se explica en cinco minutos, admite a los que se vayan sumando y nadie queda eliminado a mitad de partida. Los juegos de cartas rápidos con un punto de humor son apuesta segura; Menuda Herencia, por ejemplo, va de repartirse la fortuna de un pariente con un toque de humor negro que a esta edad hace mucha gracia.
Si los adultos se sientan a la mesa, mejor como un jugador más que como árbitros. A los 9 años quieren ganar por méritos propios y notan enseguida cuándo alguien se deja.
Si se engancha a las cartas coleccionables
Entre los 8 y los 10 años muchos niños conocen los juegos de cartas coleccionables a través de los amigos del cole. Es un hobby distinto: las cartas vienen en sobres, cada uno se construye su mazo y se cambian repetidas en el recreo. Si es su caso, en los juegos de cartas coleccionables puedes ver qué juegos hay y cómo se empieza, y unas fundas para cartas evitarán que sus favoritas acaben dobladas en la mochila.
¿No le convence nada de lo de aquí? Si le cuesta, los juegos para niños desde 8 años tienen partidas más cortas; si va sobrado, los juegos de mesa a partir de 10 años le abren la puerta a los primeros juegos de mayores.