Juegos de mesa familiares
Juegos familiares con reglas ágiles y partidas para niños, adolescentes y adultos, con títulos como Catan, Carcassonne, Wavelength, ITO o Polilla Tramposa.
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La regla del jugador más pequeño
En los juegos de mesa familiares manda quien menos años tiene. Si en la mesa hay una niña de 6, el juego tiene que funcionar para ella sin que los mayores bostecen; si el más joven tiene 10, el abanico se abre muchísimo. Por eso, antes de mirar portadas, compara la edad de la caja con la del jugador más joven, no con la media de la familia.
Qué tiene un buen juego de mesa familiar
Familiar no es lo mismo que infantil. Un juego infantil está hecho para que lo disfruten los niños; uno familiar, para que nadie en la mesa juegue por compromiso. Los que de verdad funcionan para jugar en familia, y acaban saliendo cada fin de semana, suelen cumplir casi todo esto:
- Se explica en un rato y se termina de aprender jugando la primera ronda.
- Los turnos son ágiles, así que nadie se queda mirando el móvil mientras el de al lado piensa.
- Nadie queda eliminado a mitad de partida: todos juegan hasta el final.
- Tiene algo de azar, lo justo para que un niño pueda ganar a un adulto sin que nadie se deje.
- Las decisiones se ven sobre la mesa, y eso permite echar una mano a los peques sin jugar por ellos.
Tres mesas familiares, tres tipos de juego
Con peques de 4 a 7 años
Aquí triunfan la habilidad, la memoria y los juegos de apilar, en los que un niño compite de verdad contra los mayores. Rhino Hero o Animal sobre animal, ambos de HABA, son ejemplos claros: tensión, risas y unas reglas que caben en una frase. Para afinar por edad, los juegos para niños desde 5 años recogen los que mejor encajan en esa etapa.
Con hijos de 8 a 12 años
Es una edad estupenda para meter juegos de verdad en casa: ya leen, cuentan y planean un par de turnos. Entran clásicos modernos como Catan, Carcassonne, Aventureros al tren o Marrakech, y juegos de cartas rapidísimos como Polilla Tramposa, en el que hacer trampas forma parte de las reglas. Hay muchos más en los juegos para niños desde 8 años, y si queréis algo que quepa en un bolsillo, mirad los juegos de cartas que vienen completos en su caja.
Con adolescentes, padres y abuelos
Cuando todos leen con soltura, los juegos de comunicación son la manera más fácil de mezclar generaciones. En Wavelength tu equipo tiene que adivinar en qué punto de una escala estás pensando a partir de una sola pista, y en ITO ordenáis números sin decirlos en voz alta. Ninguno de los dos penaliza a quien tiene menos experiencia, y se explican enseguida.
Un apunte sobre el idioma
Algunos familiares llegan en edición catalana, inglesa o multilingüe (hay cajas con castellano, catalán, euskera y gallego juntos), y el nombre del producto lo indica. Si el juego tiene cartas con texto y en la mesa hay niños que aún están aprendiendo a leer, mejor en su idioma de casa.
Para evitar piques y para cuando la familia pide más
Si en casa alguien lleva fatal perder, prueba un cooperativo: jugáis contra la caja y la derrota, si llega, se reparte entre todos. La Isla Prohibida es un buen primer ejemplo, y los cooperativos tienen opciones para casi cualquier edad. Y cuando el favorito de la familia empieza a quedarse corto, ampliarlo es la forma más sencilla de renovarlo: Catan, Carcassonne y Aventureros al tren tienen su propio apartado en las sagas de juegos de mesa. El siguiente salto, cuando os pidan más reto, está en los juegos de estrategia más ligeros.