Novela gráfica
Novelas gráficas autoconclusivas con memorias, reportajes, biografías, adaptaciones y ficción para leer en una o pocas sentadas.
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Penguin Random House
El infinito en un junco: adaptación gráfica (nueva edición ampliada)
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Qué convierte un cómic en novela gráfica
No es un género ni un tamaño de libro. Una novela gráfica es una obra cerrada, pensada de principio a fin por su autor y publicada como libro: no hay entregas mensuales ni continuidad que seguir, y se lee como una novela, en una o en pocas sentadas. Por eso conviven aquí memorias, reportajes, biografías y ficción de cualquier tipo. Si lo que buscas son series de aventuras que se alargan durante décadas, eso vive en el cómic europeo o en el americano.
Cuatro puertas de entrada
- Memoria: Regreso al Edén, de Paco Roca, reconstruye la posguerra a partir de una foto familiar; Wonderland, de Tom Tirabosco, vuelve a su infancia en Suiza, y en La fábrica de papel Marta Kayser sigue el rastro de su bisabuelo. Hay más autores de aquí en el cómic español.
- Reportaje: en Crónicas birmanas, Guy Delisle cuenta el año que pasó en Rangún, con humor y mucha observación de lo cotidiano.
- Adaptación literaria: Nela, de Rayco Pulido, lleva a las viñetas la Marianela de Galdós.
- Ensayo con humor: La voz del oráculo, de Liv Strömquist, se ríe de nuestra manía de pedir consejo, del oráculo de Delfos a los influencers.
Antes de elegir una novela gráfica
- Comprueba si es un volumen único o parte de algo mayor: Palomar, de Gilbert Hernández, se publica en varios tomos.
- El idioma va en el título: El paréntesis, de Élodie Durand, también está en catalán como El parèntesi.
- Muchas son lectura adulta por lo que cuentan, aunque la portada no lo diga. Chartwell Manor, de Glenn Head, habla sin rodeos de abusos en un internado; la sinopsis suele dar la pista.
- Algunas viven a medio camino entre el cómic y el libro ilustrado, como El viaje de Shuna, de Hayao Miyazaki, contado casi todo en acuarela.