Juegos de mesa steampunk
Scythe y expansiones, Frostpunk, Daitoshi, Whistle Mountain y otros juegos de mesa steampunk de gestión, producción y ciudades de vapor.
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Vapor, engranajes y un pasado que nunca existió
El steampunk imagina un siglo XIX en el que la máquina de vapor fue mucho más lejos que en la realidad: dirigibles, autómatas, fábricas humeantes y latón por todas partes. En los juegos de mesa steampunk esa estética suele traducirse en juegos de producir y hacer crecer algo, sea una fábrica, una ciudad o un imperio que rinde un poco más con cada ronda. Por eso casi todos son eurogames de peso medio o alto, más de planificar que de pelear.
Scythe, la puerta de entrada
Scythe se ambienta en una Europa alternativa de los años veinte, con granjas, facciones rivales y enormes mechas que recorren el mapa; los puristas lo llamarían dieselpunk. Aunque la portada prometa batallas, se combate poco: la clave está en producir, mejorar tu tablero y elegir bien el momento de plantar cara. Trae un rival automático para jugar solo, y si te gusta la idea, hay otros juegos con modo solitario que funcionan igual de bien. Sus ampliaciones necesitan la caja básica y van en dos direcciones:
- Más jugadores y más variedad: Invasores de tierras lejanas añade facciones nuevas y Encuentros suma cartas de encuentro.
- Reglas nuevas: Vientos de guerra y paz trae dirigibles y objetivos de final de partida, y el tablero modular cambia el mapa cada vez.
Otros mundos de vapor
Frostpunk lleva el género al frío extremo: un cooperativo en el que gestionáis la última ciudad de la Tierra alrededor de un generador, entre decisiones difíciles. Daitoshi te pone al frente de una fábrica en una ciudad movida por el vapor, con espíritus que no perdonan la contaminación; en Whistle Mountain se trepa por una montaña con aeronaves y andamios mientras sube el agua; y Delta explora una Camarga poblada de animales mecánicos. Si lo que te engancha es el motor de producción más que la ambientación, lo encontrarás en muchos más juegos de estrategia. Y como el steampunk es una estética antes que un tipo de juego, también asoma en otros géneros, del horror cooperativo de Machina Arcana a Mi pequeño Scythe, una versión familiar protagonizada por animales.